Recomendaciones para evitar resfriado de los niños

La llegada del cole y el otoño, empiezan los catarros.

Empieza el otoño, nos va dejando septiembre y la llegada del colegio y  la guardería empieza a tener consecuencias: comienza la batalla contra virus, bacterias e infecciones. El colegio es un lugar de fácil propagación de ciertas enfermedades, pero también podemos prevenirlas.

Los resfriados se contagian rápidamente entre niños y bebés, ya que se transmiten por contacto.  Es decir, se contaminan a través de las manos y de manera oral cuando ellos están contagiados y tosen o estornudan. Dichos virus entran a través de las fosas nasales tras el enfriamiento de las mucosas cuando hace frío y se adentran en el organismo.

Aunque la mayoría de los resfriados son víricos, en algunos momentos pueden complicarse, si una bacteria se aprovecha las bajas defensas del niño. Esto puede causar algunas complicaciones en los bebés como la bronquitis, bronquiolitis y la neumonía. Es importante que los padres conozcan algunas recomendaciones para evitar los refriados en sus hijos.

¿Cómo evitar el resfriado en los niños?

El resfriado es una afección del aparato respiratorio causado por un virus. Esta enfermedad es la más común en niños y bebés principalmente en los tiempos en los que hace mucho frío. Se resfrían entre 3 y 8 veces al año. La duración de cada resfriado puede ser de aproximadamente una semana.

Como hemos dicho, el resfriado es una de las afecciones más comunes en los pequeños. Por lo tanto, es difícil evitarla fácilmente. No obstante, se puede reducir la cantidad de contagios que sufre el niño al año. Estas recomendaciones pueden ser de utilidad.

Te damos una serie de consejos para prevenir los catarros de los niños.

5 consejos para prevenir catarros en los niños en el colegio

 

Para evitar contagios entre los niños, los padres deberíamos enseñarles unas pautas básicas y muy sencillas a seguir.

Por ejemplo, cuando los niños entran en contacto con los gérmenes, se infectan sin saberlo simplemente al tocarse los ojos, nariz o boca. Por ello es importante lavarse las manos con frecuencia. Es una forma imprescindible de mantener las infecciones contagiosas bajo control. Pero tenemos más consejos para evitar el contagio de enfermedades en el colegio:

1. Evita llevar a tus hijos a clase cuando estén enfermos, de este modo impedirás que otros niños se contagien y se alargue en el tiempo la enfermedad, ya que será más difícil de erradicar, a parte también or el bienestar de tu hijo, se curará antes y sufrirá menos.

2. Lavarse las manos antes y después de comer. Este es un hábito muy importante que debemos inculcarles desde pequeños.

3. Enséñalos a taparse la boca y nariz al toser o estornudar con una toalla de papel. Igualmente haz énfasis en que la tiren a la papelera inmediatamente después de usarla para evitar contagiar a otros niños. Si no disponen de toallas de papel, indícales que tosan o estornuden sobre el pliegue del codo y no sobre las manos.

4. Hazles saber que deben evitar compartir vasos, platos, cubiertos, alimentos o cualquier objeto que haya podido estar en contacto con saliva o secreciones.

5. Enséñalos además a evitar contacto cercano con otros niños cuando sospechen que están enfermos  o cuando ellos tengan el virus. No nos empeñemos en dar tantos besos a los niños sobre todo en épocas propicias de contagio.

En el caso de la gripe, consultar antes al pediatra, ya que él nos dará las recomendaciones adecuadas.

El contagio que más se extiende entre los niños en el colegio: las enfermedades víricas

De entre todas las enfermedades de las que tu hijo puede contagiarse en el colegio, las enfermedades víricas son las que más facilidad tienen para propagarse. Sin embargo, muchas de las enfermedades víricas podemos prevenirlas tomando en cuenta algunas medidas muy sencillas.

Recordemos que  las enfermedades por virus no se curan con antibióticos, La mayoría de las infecciones víricas infantiles no son graves e incluyen diversas enfermedades como resfriados con dolor de cabeza, vómitos, diarrea y fiebre con erupción cutánea.

La mayoría de los niños con infecciones víricas mejoran sin tratamiento. En cuestión de días vuelven a la normalidad, y algunas infecciones son tan características que el médico puede diagnosticarlas basándose solo en los síntomas.

Muchas de las infecciones víricas producen fiebre y dolor o malestar corporal. Generalmente, los padres distinguen si su hijo está enfermo con una infección potencialmente grave y tiene necesidad de atención médica inmediata, especialmente en niños que ya han pasado el periodo de lactancia.

¿ Qué hacer cuándo tienen fiebre?

La fiebre es la forma que tiene el organismo de luchar contra algunas infecciones. Así que es un proceso natural del cuerpo. Es más frecuente entre los niños porque al principio enferman con más facilidad que los adultos.

Sin embargo, cuando la fiebre es muy alta, nos asustamos. A partir de los 38 grados, conviene tratarla. Si tu hijo tiene fiebre superior a 38 grados de forma continuada, consulta a su pediatra.

La fiebre es un aumento de la temperatura corporal que sirve para que nuestro organismo luche contra las infecciones. Cuando nuestro cuerpo activa sus defensas contra los gérmenes sube la temperatura corporal, por tanto, la fiebre no es nuestro enemigo, sino nuestro aliado, y lo importante no es reducirla, sino averiguar por qué se produce.

Para determinar cuál es la causa que produce la fiebre es imprescindible observar los síntomas que presenta el niño. Generalmente, la fiebre aparece en los niños por dolencias leves como infecciones de las vías respiratorias (resfriados, gripe, faringitis), del aparato digestivo (gastroenteritis, deshidratación)…

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